LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
¿Cuál era esa España agónica simbolizada aun hoy, por el octogenario Francisco Franco, que aclamaba la muerte? España es, en 1936, esencialmente un país agrícola.
En 1931 se contabilizaban 2 millones de obreros rurales (obreros sin tierra), mientras que 50.000 hidalgos, apegados a las más envilecedoras tradiciones del latifundismo, poseían la mitad de las tierras de España. Un millón y medio de campesinos dueños de una insignificante hectárea cada uno, debían servir servicios en las tierras de los señores para sobrevivir. Por otro lado, 10.000 señores poseían extensiones que superaban las 100 hectáreas. En Sevilla, por ejemplo el 5% de los propietarios poseía el 72% de las tierras.
A comienzos de 1936, los salarios de los obreros agrícolas oscilaban entre 0,60 y 3 pesetas. Y en estas condiciones: trabajaba desde la salida hasta la puesta del sol.
En definitiva: lo campesinos vivían en su mayoría reducidos a la condición de braceros, azotados por las exacciones de los capataces y la voracidad de los señores, quienes, por capricho o con el ánimo de frenar el mas elemental impulso reivindicatorio, destinaban sus tierras a la caza o la dejaban en barbecho. El campo español, miserable, feudal, atrasado, guardaba en su seno la más formidable reserva de odio de clases: bastaría una chispa, para incendiarlo.
El aristócrata español vivía en la monarquía, su régimen natural. Se despreocupaba de imprimirle a sus dominios un ritmo capitalista avanzado; le interesaba, en cambio, seguir oprimiendo a una mano de obra barata. Ante los temblores populares, obreros y campesinos, buscaron expresarse políticamente. Una de sus organizaciones fue el Partido de la Renovación Española, dirigido por José Calvo Sotelo, admirador confeso del nazismo y del fascismo y muerto por una escuadra de obreros y soldados republicanos, en vísperas del levantamiento del 18 de julio de 1936.
Otro sector monárquico estaba representado por la Comunión Tradicionalista, con base en Navarra. Se lo denominaba también el movimiento “carlista”, que con la divisa “Dios, Patria, Rey” pretendía la restauración en el trono de Alfonso Carlos. El 31 de marzo de 1934, estos movimientos a los que se unió el general Barrera, en nombre del ejército firmaron, en Roma, un acuerdo con Mussolini: este pretendía armas y dinero para derrocar a la Republica.
A esa España negra deben añadirse dos instituciones que tuvieron un papel de primer orden en la conjura antirrepublicana: la Iglesia y el ejército.
LAS FUERZAS: Una encuesta del Ministerio de Justicia, conocida después de la proclamación de la Republica (14 de abril de 1931), señalaba que la Iglesia era dueña de 11.000 propiedades. Así mismo, verificaba su más considerable magnitud en el mundo de la banca, los negocios, la industria y las propiedades urbanas. Controlaba directamente o por intermedio de testaferros, las finas de cobre del Rif, los tranvías de Madrid, los ferrocarriles del norte y otras empresas. Monopolizaba la enseñanza en un país en el que se contaban 12 millones de analfabetos. Pero este poderío material e ideológico tuvo traducciones violentas y, de hecho inevitables: las masas que incendiaron iglesias y conventos, en mayo de 1931, vieron en la secular institución el aliado más fiel e intransigente de los enemigos del progreso social.
El ejercito, abrumado por amargas derrotas, que iban desde la independencia de América Latina, hasta la humillación infligida por los norteamericanos en Cuba; desde la sangrienta contienda con el caudillo marroquí Abd-el-Krim, que se prolonga 5 años (1921-26), hasta asumir la función de arbitro en los enfrentamientos de clase en tierra hispánica; se prepara, por razones de castas, para su gran pronunciamiento. Su primer intento contra la Republica lo encabeza el general Sanjurjo, el 12 de agosto de 1932 (la Sanjurjada). Fracasa debido a la huelga general desatada por los obreros sevillanos; Sanjurjo, en su descargo, afirma que el fallido alzamiento tenía como objetivo, impedir la tibia reforma agraria decretada por el gobierno, anular el estatuto autónomo de Cataluña y obtener el retorno de los jesuitas.
Los oficiales, que provenían de la mediana y alta burguesía, se mostraban cada vez mas irritados por los reclamos perentorios de los trabajadores.
Para tener una idea de lo que fue la guerra civil en el bando FALANGISTA, debe señalarse que había un oficial cada 6 soldados, un general cada 100. De allí a la centralización y el mando único por el terror y los escarmientos había menos que un paso. Las inclinaciones políticas de la inmensa mayoría de esa oficialidad las dibujo el coronel Doval, jefe de Orden Publico en Asturias, quien a raíz del levantamiento obrero manifestó que estaba “decidido a exterminar la simiente revolucionaria hasta en el vientre de las madres”.
LA BURGUESIA: la burguesía española mostró en 1936, que tenía sus relojes irremediablemente detenidos. Imposibilitada de empuñar el timón del cambio, acomplejada por el pasado glorioso de la aristocracia, recelosa de las turbulencias del proletariado, solo atino a aliarse a los terratenientes. Esto impidió dar un impulso vigoroso a la economía española: habría que afectar para ello los intereses de los dueños de la tierra y los inversionistas extranjeros.
LA CLASE OBRERA: Derrotada por el marxismo en el terreno ideológico, político y organizativo, la concepción bakuninista, encuentra refugio en España, país con débil desarrollo capitalista, de escasa concentración industrial, y donde innumerables lazos ligan al jornalero agrícola con el obrero de la ciudad. Los discípulos de Bakunin, que rechazaban cualquier tipo de poder político revolucionario, en tanto adversarios absolutos del Estado, veían retratarse a la sociedad del futuro en la “comuna libre”, esa singular especie de Fuenteovejuna , que tantos puntos de contacto tenia con las comunidades campesinas medievales, cuna de revueltas desesperadas e infructuosas.
Pedagogos como Francisco Ferrer y sindicalistas, unidos a núcleos libertarios catalanes, propiciaron, en 1911, el Nacimiento de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), que dirigió las huelgas en Cataluña a partir del año 1917. El levantamiento de la base naval de Kronstad, en Rusia, contra el gobierno bolchevique y su consiguiente aplastamiento, se convirtieron en escollos difíciles de sortear en cuanto a la incorporación de la CNT a la III internacional con cede en Moscú.
En 1927, se constituye la Federación Anarquista Ibérica (FAI), con avasalladora influencia sobre la CNT. La FAI acaudilla insurrecciones de duración efímera, pero dotadas de un alto grado de violencia. Un grupo de sindicalistas que criticaban el abandono de las reivindicaciones obreras, la imposición del “comunismo libertario” a ultranza formaron los “sindicatos de oposición”, excluidos de la CNT. Paradójicamente, mientras las CNT-FAI, se mantuvieron al margen de la insurrección obrera de Asturias, los “sindicatos de oposición”, acusados de reformistas, le prestaron su apoyo.
Las CNT-FAI, con enorme influencia sobre el movimiento obrero, se quedaron rezagadas frente al complejo panorama económico-social que ofrecía la España de 1936. Sus planteos entorno a la “comuna”, su desautorización explicita del Estado, su hostilidad declarada a la autoridad política las condujeron a callejones sin salida y, mas allá de la subjetividad de sus dirigentes y de su empuje revolucionario, a subordinarse a las propuestas de los partidos moderados que se alinearon a favor de la Republica.
En 1888, los líderes socialistas Mora y García Quejido fundaron la Unión General de Trabajadores (UGT), si bien esta tuvo un crecimiento lento, para 1934, sus adherentes sumaban 1.250.000. Debe tomarse en cuenta que, en 1934, la Republica facilito la propaganda sindical y que el socialista Francisco Largo Caballero, al que se llagaría “el Lenin español”, fue ministro de gobierno de Azaña en los primeros años de la década de 1930.
La presencia de la UGT era visible entre los mineros de Asturias y de Río Tinto, los metalúrgicos de Bilbao y en la región de Madrid. La CNT, por su parte, organizo a los braceros andaluces y tenia importantes bastiones en Cataluña y entre los obreros de la construcción en Madrid. En 1935, ambas organizaciones sindicales, agrupaban cada una a un millón y medio de trabajadores. En el mapa gremial de España, la CNT y la UGT – sea en las grandes ciudades, sea en el campo – mostraban un poderío equivalente, y sus bases, extraordinariamente combativas, desbordaban el idealismo utópico de la primera y ciertos anquilosamientos burocráticos de la segunda.
. . . Y SUS PARTIDOS: En 1879, se funda el Partido Socialista, como una prolongación, entre otras cosas, de la amplia disputa que enfrento en la I Internacional a Marx con Bakunin. Entre los fundadores del socialismo español revistaba Paúl Lafargue, yerno del autor de “El Capital”. Partido legal en 1881, lanza su primer seminario, el Socialista, en 1886. La estructura del régimen monárquico español –que impedía el ejercicio efectivo de las prácticas democráticas como en Francia y, aun en Alemania- y la influencia de las concepciones socialdemócratas esterilizaron, durante largo tiempo, al socialismo ibérico. Y, por contraste, alentaron el crecimiento desigual e inconstante del anarquismo, partidario de la acción directa, del putsch y el golpe de mano. Pero la predica incesante y pedagógica de los socialistas término por dar sus frutos: la UGT, las Casas del Pueblo por toda España, 200.000 afiliados en 1918.
La adhesión a la III Internacional determino un cisma en el Partido Socialista. Pese a la seducción que la Revolución Rusa ejercía sobre la militancia, un congreso extraordinario decidió rechazar las famosas “21 condiciones” que reglaban el ingreso a la Internacional fundada por Lenin.
Mora y García Quejido, fundadores de la UGT, rompieron con el Partido Socialista, y junto con militantes de la CNT, con Andrés Nin futuro líder del Partido Obrero por la Unificación Marxista (POUM), crearon el Partido Comunista Español.
No fue esta la única convulsión que padeció el Partido Socialista, Francisco Largo Caballero, secretario general de la UGT, colaboro con la dictadura del general Primo de Rivera en carácter de consejero de Estado. Posteriormente en 1933 fue Ministro de Trabajo del Gobierno de Azaña que, cuando fue desplazado por el triunfo electoral de la derecha, dejo un saldo que habla por si mismo: solo 12.000 campesinos, entre millones con hambre de tierra, recibieron una parcela a pagar a los terratenientes; 25 braceros asesinados por la Guardia Civil en Casas Viejas, Andalucía (enero 1933); 9.000 militantes obreros en las cárceles.
Pero la victoria electoral de la derecha y el levantamiento de Asturias en 1934 llevan a Largo Caballero, a proponer la “Alianza Obrera”, frente único de partidos y sindicatos de trabajadores, alianza a la cual niegan su concurso los comunistas y la CNT, salvo en Asturias.
Largo Caballero se autocrítica en la practica, y aparece como la cabeza de lo que hoy se denomina, con una reiteración que confunde y quita exactitud al termino de la “ultra-izquierda” del Partido Socialista.
El centro, con oportunos deslizamientos a la derecha, tenía en Indalecio Prieto a su jefe más hábil. Julián Besteiro, uno de los entregadores de la Republica, en 1939, se ubicaba, nítidamente, en el ala derecha del partido.
Tres vertientes se conjugaron para la creación del Partido Comunista:
Miembros de las juventudes socialistas;
Integrantes de la minoría socialista: García Quejido, Anguiano, Almoneda y otros;
Y un grupo de dirigentes de la CNT, entre los que se destacan Andrés Nin y Joaquín Maurín. Posteriormente, García Quejido y Lamodena reingresaron al Partido Socialista. Durante la dictadura de Primo de Rivera, el Partido Comunista vivió una intensa lucha ideológica que, a diferencia de lo ocurrido con el PC Chino, lo coloco de espaldas a la realidad nacional. Es decir: vivió más atento a las directivas de la Internacional Comunista que al examen minucioso de la lucha de clases en España.
Hacia 1930, el PC había perdido la mayoría de los militantes con que se inicio en la vida política. En 1930, se escinde del PC la Federación Catalana-Balear, que se fusiona luego con el PC Catalán para formar el Bloque Obrero y Campesino. En 1935, dicho bloque se unifica con la izquierda comunista liderada por Andrés Nin, bajo la sigla del POUM.
Mientras los socialistas colaboraban con la Republica nacida en 1931, siguiendo los derroteros de la socialdemocracia europea, y los anarquistas ponían a un mismo nivel monarquía e instituciones democráticas, el PC lanzaba la consigna: “¡Abajo la Republica burguesa de los capitalistas, generales y el clero!” “¡Por la Republica de los soviets de obreros, soldados y campesinos!”
El primer secretario general que tuvo el PC, Oscar Pérez Solís, “evoluciono” hasta llegar a las filas de la falange. En 1932 el secretario general, Bullejos, y otros dirigentes son expulsados de la organización: se los acusa de “oportunistas” por haber propuesto defender la republica del golpe de Estado del general Sanjurjo. Aparece, después, una camada de líderes jóvenes: José Díaz, Vicente Uribe, Jesús Hernández. Pero quien descuella es Dolores Ibarruri, LA PASIONARIA.
El PC pasa de calificar a los socialistas de “social-fascistas” a predicar la necesidad de un Frente Popular del cual, como diría Dimitrov en el VII Congreso de la Internacional Comunista, se habían eliminado “las frases sonoras sobre las perspectivas revolucionarias”.
La campaña unitaria, en el plano sindical y político, del PC dio sus resultados: el 24 de julio de 1936 se forma el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), con más de 20.000 afiliados y que tiene a su frente a Santiago Carrillo, actual secretario del PCE.
El crecimiento del PC, explicable por la abnegación de sus afiliados, por su capacidad de organización, por las iniciativas revolucionarias que adopto en uno u otro momento de la guerra civil, y por el prestigio de la URSS, queda reflejado en estas cifras:
*en 1935, 20.000 afiliados; *marzo de 1936, 84.000;
*julio de 1936 (mes de la insurrección franquista) 100.000;
*diciembre de 1936, 250.000; *noviembre 1937, 398.000.
3 comentarios:
Hola profesora,quiero preguntarle una duda sobre la sociedad romana de antes: Los esclavos eran tan comunes ahi porque tanta cantidad había?,y tambien si fue asi que los amos usaban el recurso de los azotes para castigarlos, como muestran las peliculas donde siempre los romanos aparecen con el latigo en la mano donde hay esclavos?
Nada mas gracias,encontre su pagina en internet buscando historia! mi nombre es marcos.
Hola Marcos, Bienvenido a Historiae Mundus, segun mi percepcion y en cierto modo vision historica la esclavitud (y acualquier tipo de sujecion del hombre por el hombre) ha sido un componente de aquella epoca historica. En las sociedades antiguas ha prevalecido el trabajo esclavo, pero en el tiempo que estas estudiando,Roma no era la única región: Observa las demás sociedades, en la antigua Grecia, el Imperio Egipcio y algunas regiones de Asia Menor (...) Por otra parte: no siempre las películas y films reflejan la realidad de aquellos tiempos remotos y a veces paradojio que representa la HISTORIA. Saludos. Daniela Soler.
Hola Profesora,gracias por su respuesta,he leído ayer las sobre las sociedades, Egipcios, Griegos y algo mas de los Romanos, y es verdad la esclavitud era algo habitual en las antiguas civilizaciones. Aunque tengo entendido que las características eran distintas, por ejemplo que en
Grecia era similar a Roma el sistema esclavista, pero variaba en el trato que les daban,creo que abundaban en Roma y al ser la sociedad mas esclavista de todas si no me equivoco, pareciera como que los Romanos eran mas duros en el trato hacia ellos y era permitido el castigo fisico mas que en otras sociedades,aunque por lo que vi variaban las actividades y esta situación era mas común que se de en las plantaciones agricolas?.
Muy buena la pagina, me gusta la historia!, Gracias y perdón por la molestia. Saludos Marcos.
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